Marcelo Ferreiro

Artículos relacionados a: infancia

Los niños hacen, lo que ven…

28 de Octubre de 2008

Un video realmente impresionante y conmovedor, no diré más, sólo hace falta verlo.

¿a qué jugaba cuando era chico?

10 de Agosto de 2008

5 días ya sin postear, y se me ocurrió un tema interesante (al menos para mi)… ¿a qué jugaba cuando era chico?, nunca fui de jugar con autos, ni al fútbol, ni muñecos (muñecas tampoco :P ), y tampoco eran muy comunes las computadoras o las consolas de video juegos…

¿A que jugaba cuando era un niño?
Recuerdo que me gustaba mucho dibujar y pintar, trepar arboles y demás actividades “pseudo-aventureras” y tenía pasión por los juegos de construcción, puntualmente el LEGO…

Qué buen juego, todavia están en algún ropero en casa de mis padres, las miles de piecitas que cada día formaban algo distinto, aunque ya desde chico, mi veta fantasiosa y medieval me llevaban a muchas veces construir castillos y barcos de piratas…

Ahora, mientras escribo estas líneas, reflexiono, que increible, como a veces si pensarlo forjamos nuestra personalidad, gustos y disgustos desde niños, sin siquiera notarlo, quizá no sea curiosidad que de piratas, barcos, castillos y tesoros, haya llegado a mi pasión por el Metal Épico, Ilustradores como Luis Royo, la Fantasía Medieval, libros como El Señor de los Anillos, juegos de Rol, o como el Isla (un juego de caja de comercio, negociación y construcción, muy interesante)… no se, da para pensar… :-|

Plantar un árbol

19 de Febrero de 2007

Tengo a mi lado 2 semillas de roble que junte hoy en el parque… esto me hizo recordar una historia y aquí va…

.

Una vez hace mucho tiempo, cuando yo tenía apenas 6 años, me gustaba juntar semillas de roble del patio de mis abuelos… tenía varios frascos llenos de ellas…

Un día decidí plantar una y ver que sucedía. Tomé una maceta, tierra, plante la semilla y la regué (cuando yo no lo recordaba creo que mi madre lo hacía, pero no me lo decía), al tiempo broto una pequeña ramita con 4 hojas, creció y creció hasta que fue a parar a una maceta más grande.

Así pasaron los meses y el “roblecito” seguía creciendo y creciendo. Cuándo ya no entraba en ninguna maceta, y como en mi casa no teníamos un gran patio, llevamos el pequeño árbol a un campo que tenían mis tíos en las afueras de la ciudad.
Allí trasplantamos el árbol al suelo, y luego de una despedida nos volvimos.

No lo veía muy seguido pero cada vez que iba me maravillaba con lo mucho que había crecido en el tiempo que no lo había visto. Luego el campo se vendió y por varios años nada supe de aquél roble…

Luego de mucho tiempo, un día invitaron a mi tío y mi primo a aquél campo, y yo me sume a la visita (ya ni recordaba casi el árbol, ni tampoco tenía muchas espectativas de que aún siguiera en pie), me sentí realmente sorprendido, maravillado y emocionado al ver un árbol de casi 10 años, varios metros más alto que yo, con muchas ramas, hojas y semillas de las que nacerían otros robles.

Se que estas palabras deben sonar muy cursis, o incluso tontas, pero hasta el día de hoy me emociona saber que de una semilla más pequeña que el Enter que tienes enfrente tuyo, que yo plante cuando aún era un niño, creciera un árbol fuerte y que hoy es mucho más grande que yo…

El roble a las pocas semanas