Cuento Corto I
16 de marzo de 2009
La hermosa y frágil gema blanca cayó al suelo negro, y añicos se hizo al tocarlo. Los pequeños fragmentos blancos se esparcieron por el oscuro suelo, y comenzaron a brillar.
El cielo se abrió, y las pequeñas estrellas blancas resplandecieron en el firmamento negro.
– Me encuentro entre dos cielos – dijo Anarninquë extrañado.
Entre tanto, una nube se corrió, empujada por el viento, y reveló una luna llena y blanca.
La luna se reflejaba hermosa en el agua del estanque helado. Comenzó a llover.
Y el hermoso reflejo de la luna en el agua, se disipó en débiles manchas blancas de gotas que del cielo caían.

